top of page
  • Foto del escritorAlejandro Armenta Mier

En el marco de la 85 Convención Bancaria que se celebrará el 24 y 25 de marzo del presente año, bajo el encabezado de “Una banca incluyente en la era digital y los retos del cambio climático”, uno de los temas que, sin duda, destacará será el de la necesidad de acceso al crédito y financiamiento por parte de la banca como un elemento indispensable para la reactivación económica.

Contar con la participación de los principales representantes del sector bancario y financiero del país, de las y los titulares de las instituciones supervisoras y reguladoras en materia bancaria, de legisladores y empresarios, será la oportunidad idónea para hacer un llamado y trazar las directrices sobre la importancia que representa el acceso al crédito para las personas y las empresas.

En los últimos años, ha aumentado el crédito a grandes empresas y ha disminuido la cartera de crédito a las mipymes. Aunado a los efectos de la pandemia, los resultados para las pequeñas empresas han sido devastadores.

De acuerdo con el INEGI, entre mayo de 2019 y julio de 2021, cerca de 1.6 millones de micro, pequeños y medianos negocios cerraron sus puertas. La mayor proporción de ellos, los servicios privados no financieros, los comercios y las manufacturas.

De ahí que el crédito se ha convertido en un factor fundamental para dar impulso a las mipymes ante el panorama que enfrentaron durante la pandemia.

Para dimensionar, con datos de la CNBV, a diciembre de 2021, el crédito a empresas otorgado por la banca comercial representó 47% del total de crédito que otorga la banca en el país.

Si bien durante la pandemia se anunció una serie de medidas encaminadas a otorgar financiamiento y facilidades a las empresas, hoy son muchas las mipymes que no han podido acceder al crédito, ya sea por las altas tasas de la banca o por la falta de competencia en el sistema bancario.

De acuerdo con el informe del Banco Mundial titulado “Crecimiento de la productividad en México”, uno de los factores que ha obstaculizado el crecimiento de la productividad en México ha sido la falta de acceso al financiamiento. La falta de créditos ha sido un problema que se agudiza en las empresas más jóvenes y en las de menor tamaño, que carecen de garantías para acceder a recursos.

Como ejemplo, en 2020, el crédito interno al sector privado representó sólo 39% del PIB en México, muy por debajo de 70% de Brasil, 60% de América Latina y 161% promedio de los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Pareciera que los bancos se han concentrado en las grandes empresas y en los segmentos de mercado más rentables. Para las pequeñas empresas, las condiciones de crédito han sido más duras, con tasas de interés más altas.

De ahí que el Banco Mundial recomiende reformas encaminadas a lograr una mayor productividad, enfocadas en reducir el costo de entrada al sistema bancario y a orientar el financiamiento a empresas más productivas.

Sin duda, deberemos estar atentos a los anuncios y propuestas que se presenten en la 85 Convención Bancaria como punto de encuentro de la banca, las autoridades financieras y hacendarias, y, desde luego, de los legisladores. En el Senado de la República seguiremos buscando los consensos para lograr que se ofrezcan más créditos y a menores tasas, además de propiciar la competencia en el sistema bancario, en favor de la población y de las mipymes.



Comments


bottom of page